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En los últimos años la mayoría de las empresas han pasado por un proceso, generalmente doloroso, designado con diferentes nombres: Reingeniería, adelgazamiento, organización plana… En muchos casos estos nombres han significado poco más que deshacerse de una buena parte de la plantilla de personal, con consecuencias frecuentemente negativas.

En los casos en que este tipo de procesos se ha llevado adecuadamente, el proceso ha ido mucho más allá de adelgazar las estructuras a golpe de machete, y ha representado un cambio radical en la forma de estructurar, y no sólo en el número de personas que la integran. Muchas empresas han ido adoptando una estructura que se ha dado en llamar Organización Trébol.

La primer hoja de trébol representa el alma de la empresa: los empleados que trabajan en régimen de la dedicación exclusiva. Debe ser lo más reducida posible, y pone en marcha los proyectos y estimula a las otras dos para asegurar el crecimiento o la producción.

La segunda hoja está formada por personas y empresas a las que la empresa principal subcontrata una parte de sus actividades y recurre a ellas siempre que lo necesita. Generalmente se trata de personas de la empresa “trébol” y que han querido convertirse en sus propios jefes.

Tendrá que cambiarse hasta el concepto mismo de oficina. En vez de alquilar o comprar a precios de oro oficinas, la mayor parte del tiempo desocupadas, tendrá que ofrecer a su personal lugares de reunión y de intercambio de ideas. Por lo pronto, Rank Xerox, Inglaterra, ha estimulado a unos sesenta ejecutivos especializados en comercialización, finanzas, recursos humanos y administración, a abandonar el núcleo rector de la empresa y a establecerse por su cuenta sin dejar de prestar sus servicios a ésta.

La tercera hoja del trébol agrupa a la mano de obra a la que la empresa “trébol” recurre de modo temporal. No se trata de hombres y mujeres que aceptan un trabajo precario en espera de un empleo fijo. Muchas personas que no quieran un trabajo de dedicación exclusiva, podrán trabajar sin tener que dejar la educación de sus hijos o el cultivo de sus aficiones.

La corporación, que es ahora la más grande fuente de empleos del sector privado en EUA, no tiene chimeneas, bandas o camiones. No existe ruido de metal contra metal, plástico o acero. En un sentido, no hace nada. Pero está en el negocio de hacer casi todo. Manpower, Inc., con 560,000 trabajadores, es la empresa de empleados eventuales más grande del mundo. Cada mañana, su gente acude a las oficinas y fábricas en todo el mundo, buscando un empleo de un día con un salario por un día.

La cuarta hoja del trébol: la que da sus oportunidades a la empresa; ¡los clientes!

En la fabrica Mercedes Benz de Sindelfingen, en Alemania, los propios clientes van a recoger su Mercedes nuevo. Cerca de 700 compradores llegan diariamente en compañía de su esposa e hijos y se toman un día de vacaciones para asistir a la salida de su coche de la cadena de montaje. Y no falta nada para hacer de esta visita una auténtica fiesta. La entrada del pabellón de ventas se parece al vestíbulo de un hotel de lujo: edecanes, mostrador de recepción, bar, restaurante, sala de estar y hasta una guardería. Después de llegar el comprador deberá esperar una hora y media tiempo en el que está prevista una visita a la fábrica y la proyección de una película sobre los secretos de la eficacia Mercedes. En la actualidad, uno de cada dos clientes alemanes decide desplazarse a Sindelfingen.

Otras empresas involucran al cliente de forma menos festiva, poniéndolo a trabajar. Servicios bancarios por teléfono o incluso bancos completos por teléfono, como es el caso reciente en México de Banca-Ixe, no quitan por ello la prioridad en el cliente. “El servicio al cliente es la máxima prioridad. A partir de ahora, el cliente ya no tendrá que concertar una cita para hablar con el director del banco”, dice Mike Harris de First Direct, filial telefónica del grupo británico Midland. Los supermercados ponen al cliente a guardar en bolsas sus verduras y los McDonald’s han conseguido que el cliente disciplinadamente tire a los basureros los desperdicios antes de marcharse.

En una empresa Trébol, la mayor parte de la empresa esta afuera de la misma. Se simplifican los elementos, pero se complican las relaciones. Parece que resulta insoslayable la ley de la Variedad requerida (Buckley, 1968): “La variedad dentro de un sistema debe ser al menos tan grande como la variedad del ambiente que intenta regular él mismo. “Dicho de manera más breve, sólo la variedad puede regular la variedad, o sólo con complejidad se enfrenta la complejidad.

Notas de Don Pedro Suárez

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